Feminismo: qué es y cuáles son los grandes errores del movimiento

¿Qué es ser feminista?

A lo largo de estos últimos años y bajo diversas circunstancias he tenido que verme en la situación de especificar que: «soy feminista, pero de las de verdad«, pues he encontrado diversas opiniones acerca de lo que significa este concepto en función de la persona con la que intercambiaba opiniones.

En mi opinión, el feminismo apoya la idea de igualdad entre el hombre y la mujer y no tiene como fin el fomento del odio de un sexo hacia el otros. Sin embargo, por diversas situaciones cotidianas el término se ha ido polarizando hacia uno u otro lado hasta el punto de enfrentar a los hombres y mujeres del presente, que cada vez se muestran menos predispuestos a entenderse y complementarse.

 

Mujeres y hombres feministas

Por un lado, hay mujeres que se dicen feministas pero en el fondo encubren un odio y resentimiento hacia los hombres, por algún motivo racional o irracional. Sin embargo, con el movimiento feminista tan solo pretenden sacar partido de la situación o promover el odio hacia los hombres por parte del resto alegando las situaciones de injusticia y desigualdad en las que por desgracia, el género femenino sí que se vio sometido a vivir en épocas del pasado e incluso pasado reciente.

 

Por otro lado, en diferentes momentos de mi vida me he topado con hombres que dicen apoyar el feminismo, aunque su intención no es otra que la de promover cualquier movimiento que favorezca la apertura sexual de las mujeres. De este modo, consiguen sacar un beneficio directo de esta mentalidad típica del post-modernismo social con objeto de satisfacer sus necesidades físicas más inmediatas sin necesidad de comprometerse. Mientras tanto, las mujeres se sienten satisfechas de ejercer su derecho a la libertad sexual y el disfrute de su cuerpo.

 

Ser feminista es respetarse

Ser feminista no significa que no se le deba proporcionar el debido respeto al cuerpo así como imponer ciertos límites a los demás. Hombres y mujeres somos iguales en derechos pero diferentes biológicamente y se debe actual en consonancia a ello porque no podemos luchar contra nuestros genes.

Además, nunca está de más recordar cuál es nuestro valor como personas antes que como cuerpos masculinos o femeninos.

 

El tiempo, la energía y los recursos son limitados y por esta razón, nos corresponde a todos y todas la tarea de ser selectivos para no acabar siendo una víctima del propio sistema, movimientos sociales y otras corrientes que puedan sacar de contexto el término del feminismo (como concepto de igualdad).

 

En el momento actual, las mujeres inocentes conviven con el miedo al acoso y todo tipo de violencia de género, que sigue existiendo como muchos otros males; mientras los hombres inocentes viven con miedo de ser rechazados o tachados de intolerantes si no apoyan toda acción e iniciativa que contenga el término «feminismo». Muchos acuñan este término sin saber exactamente a qué se refiere o qué es lo que están apoyando pero ante la duda, lo apoyan aunque no lo entiendan del todo e incluso legalmente pueda llegar a perjudicarles, porque es lo socialmente aceptado.

 

El cuerpo de la mujer feminista

Así como a las anteriores generaciones se les vendió la idea de la feminidad como el cuidado de la piel y el cabello con ciertos productos o la depilación de ciertas partes del cuerpo también se nos ha vendido la idea hoy en día de que las mujeres feministas son aquellas que no se depilan ni usan productos cosméticos o perfumes para reivindicar su derecho a no hacerlo.

 

En lo que a mí respecta, considero que es igual de femenino (y de feminista) decidir depilarse ciertas partes del cuerpo ¡o todas! que no hacerlo o limitar la depilación a áreas determinadas. Antes de pensar en feminismo a la hora de hablar de depilación corporal debería tenerse más en cuenta el aspecto de la higiene personal. Y esto se aplica también a los hombres, que se sienten con derecho a no cuidar su higiene por el mero hecho de su sexo o se pueden llegar a sentir rechazados por depilarse.

Lo mismo ocurre con la cirugía estética: una mujer que decide recurrir a una operación de cirugía estética para verse mejor ella misma (no por las exigencias de los demás) es tan feminista como aquella que decide convivir con cada parte de su cuerpo y aceptarse tal y como es.

 

¿Feminismo y maternidad?

Desde mi punto de vista, el feminismo significa igualdad incluso entre nosotras mismas y debe ser igual de respetable una mujer que decide no tener hijos tanto como otras que sí lo desean y además de tener hijos también quieren casarse, trabajar o dejar de hacerlo, (siempre y cuando sea ella misma quien toma la decisión sobre su cuerpo, objetivo profesional y estilo de vida sin estar sometida a ninguna presión social o chantaje).

 

En resumen sobre el feminismo:

 

Me incómodo que ciertos grupos extremistas (que en este caso incluyen el término del feminismo a su denominación) se dediquen a definir lo que es y lo que no es feminista. Al final, están exigiendo a las mujeres que sean de una manera específica para que se les considere como auténticas «feministas» y excluir al resto que no cumpla con todos los requisitos de lo que ellas definen como: mujer libre y empoderada

 

Soy partidaria de conservar la libertad de elección para cada uno de los individuos e individuas (si nos ponemos tiquis miquis con el género de las palabras) y no permitir que la balanza se incline en la otra dirección para convertir al género femenino en el que más privilegios tiene.

 

Como mujeres feministas, nuestra responsabilidad consiste en garantizar que se cumpla la igualdad que tanto reclamamos para nosotras, en una doble dirección. De esta manera, podremos dejar de perpetuar el pensamiento de discriminación sexista de hombres hacia mujeres y viceversa.